Facco consulting

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domingo, 15 de julio de 2012

¿ PORQUE ESE MIEDO A EXPORTAR ?. ES POR DESCONOCIMIENTO O MIEDO AL FRACASO


De Francisco Valiente.





Hace poco, en el grupo de “Directivos de España”,  se planteo este nuevo debate.  Al cual aporté brevemente mi visión, pero que debido a su importancia he querido ampliar y desarrollar.

Expongo alguno de los comentarios aparecidos también en el grupo del ICEX y que comparto plenamente, ya que está hecha desde la experiencia.

Antonio Greoles, Comenta:

Mi modesta opinión es que muchas empresas no entienden que para ir a hacer negocio hay que hacer inversión inicial y consecuentemente eso conlleva una parte de riesgo. 
Muchas empresas están ya tan apuradas que no cuentan con esa cantidad inicial siquiera. 
Muchas empresas para internacionalizarse pedían dinero al Banco y ahora esto no es posible. 
Yo ya estoy instalado en Brasil (lo mío me costó) y muchos empresarios me piden información para implantarse allá.

 Pero antes de intentar salir habría que hacerse una serie de preguntas:

Primera pregunta : tienes dinero en mano para ir.
Segunda pregunta : tienes un buen proyecto.
Tercera pregunta : te crees que te están esperando o llegarás y tendrás que hacerte sitio en el mercado.
Cuarta pregunta : Te costó arrancar el negocio en España, ¿lo recuerdas?, estás en disposición de volver a luchar desde poco mas de cero y a 10.000 km. de tu dulce hogar donde tan bien has vivido hasta hace poco.
Quinta pregunta : has estado en Brasil no para hacer turismo si no para observar como funciona el país, su gente y ver tu posible competencia.

Si en alguna de estas preguntas tu respuesta es negativa, mejor no vayas, para ir a morir a la orilla del Atlántico, quédate en casa. 

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Como comentaba en alguno de estos debates, primeramente habría que definir que es exportar. Cuando en alguno de los comentarios de los participantes se comentaba  que muchas empresas agroalimentarias están exportando, yo que me dedico, en mi actividad diaria, a este sector, puedo afirmar que no entienden lo que es exportar. Exportar, siguiendo con el sector agroalimentario, no es que venga un importador (italianos, chinos, etc.) y te compren en tu fabrica, almazara, etc, tampoco es exportar el ir a una feria y algún cliente te haga un pedido esporádico y de escaso importe, etc. etc. en las reuniones que tengo con empresas agroalimentarias comprueban, por el precio de venta, que el resultado es el mismo que si le compran cualquier otro cliente nacional.

Exportar es mucho más. Es tener "clientes" en el exterior que me compran periódicamente y, para defender un buen precio, les acerco mi producto a su puerto o fabrica. En el sector de la construcción, otro de los sectores de mi actividad diaria, es fundamental encontrar a un socio local adecuado y para ello hay que estudiar y buscar lo suficiente.

Y para conseguir esto se necesita un plan de internacionalización serio. Este plan de trabajo de salida al exterior debe de contemplar:

1.     Estudio país adecuado, atendiendo al potencial de nuestro producto, competencia actual, precios de venta, etc.
2.      Estudio posibles clientes/socios. Antes de salir de viaje tengo que analizar clientes a visitar, atendiendo a un mínimo análisis financiero de los mismos.
3.      Estudio normativa del país.
4.      Diseño plan de marketing  adaptado al mercado destino.
5.     etc.

 Plazo medio  entre 1 y 2 años.

Y para todo lo anterior se necesita que la empresa española tenga un equipo directivo con unos mínimos conocimientos, recursos financieros (no se necesitan demasiados, pero hay que tenerlos) y el convencimiento de que es la única vía de crecer y en los tiempos actuales de sobrevivir.

La mayoría las personas que dirigen estos sectores no cuenta con los conocimientos mínimos necesarios, ni tiene el personal administrativo/técnico preparado o con capacidad para asumir este reto. Cuando visitamos a estos clientes y les comentamos que formaremos a este personal, me he encontrado que para muchos de estos profesionales la exportación es un engorro, más trabajo, en definitiva tienen pocas ganas de aprender y de progresar profesionalmente.

Por ello es fundamental que en este país, se implante un plan de formación e información a todos los niveles. Pero PLAN DE FORMACIÓN PRACTICO. No se trata de hacer cursos, jornadas o seminarios que después se quedan en nada.

Sigo viendo a empresas de los sectores agroalimentario, construcción, etc.  salen al exterior sin criterio, ni plan de trabajo, buscando un resultado a corto plazo (pelotazo).

Estoy muy sensibilizado con este tema y estos sectores, por razones personales y experiencia profesional.

Con el sector agroalimentario, por ser hijo de un agricultor, perteneciente toda su vida a una cooperativa productora de aceite. Las cooperativas son un buen instrumento. Pero deben de pasar de ser meros productores a comercializadores de sus productos. La rentabilidad/beneficio (venta a buen precio) está en la comercialización del producto y sobre todo en el exterior. Pero es fundamental que los actuales directivos (consejos rectores) encuentren personas con experiencia, capacidad de trabajo y honradez para acometer estos proyectos. Llevando a cabo un adecuado proceso de selección y no contratar por consejo de amigos y conocidos. La mayoría de cooperativas de “segundo” grado han sido un fracaso por no contar con este tipo de profesionales.

Con el sector de la construcción, por ser un sector básico para la generación de empleo. Y que igualmente adolece de profesionales preparados para este cometido. La mayoría de los empresarios que conozco está saliendo al exterior sin ninguna preparación y buscando los resultados a corto plazo. No cabe duda que se estrellaran y perderán mucho dinero si siguen por este camino.

Entre todos debemos de sacar adelante el mayor numero de empresas de este país, por el bien de todos. Se agradecen aportaciones y comentarios constructivos.

Un saludo.

lunes, 25 de junio de 2012

¿ES LA DEUDA EL PROBLEMA O ES LA CREDIBILIDAD DE ESPAÑA ?


Es la credibilidad de este país.

Por Francisco Valiente




Leo en la prensa que  Amadeu Altafaj, portavoz de la UE,  decía que comprar la deuda de los países con problemas era darle paracetamol a un enfermo sin curarle su enfermedad.
Coincido con él. El problema no es la deuda, sino la credibilidad y solvencia  del emisor respecto a su capacidad de gestionarla y devolverla. Ese es el gran reto de España .

Los servicios de estudios privados y los grandes organismos internacionales pronostican que España seguirá sufriendo en el 2013 los efectos de la recesión más intensa, y extensa en el tiempo, desde que comenzó la democracia. El paro podría rozar pronto la temible frontera de los seis millones de parados.
Según el catedrático de Economía de la Universidad de Santiago, Luis Caramés, “España está sumida en una auténtica espiral recesiva, los daños estructurales son cuantiosos y la confianza tardará en recuperarse.
Además, las entidades están teniendo que provisionar fondos a marchas forzadas para recuperar la confianza. En definitiva, el grifo del crédito seguirá cerrado previsiblemente durante este año y el próximo, un muro infranqueable incompatible con la recuperación.

Y el Gobierno ha demostrado hasta la fecha que está comprometido con la reducción de los números rojos, independientemente del acierto de algunas medidas. Una forma de compensar las políticas de austeridad con las de crecimiento es que la UE obligue a España a reducir el gasto improductivo pero que le permita manga ancha en partidas como la I+D+i o determinada inversión pública, verdaderos multiplicadores del crecimiento.
Diversos expertos y agencias de rating, creen que las medidas tomadas por España no son suficientes. Indican que las medidas deben ser estructurales y tocar los cimientos del Estado, redefiniendo el modelo autonómico, redimensionando la Administración periférica y metiendo tijera hasta en el empleo público.
Estos expertos proponen una serie de medidas para un ajuste racional y en profundidad, bajo mi humilde opinión, voy a detallar las medidas que considero prioritarias de cara a conseguir:

v Salir de esta recesión que está aniquilando el poco tejido industrial que tenemos.
v Empezar a generar empleo.
v Y en definitiva, conseguir una mayor credibilidad y solvencia de España.


Medidas imprescindibles que deberíamos tomar:

1.  Indispensable el adelgazamiento del estado. Hay que revisar cada función / servicio de las administraciones para adaptarla de una forma eficiente al ciudadano, consiguiendo una mejora en la prestación de dicho servicio con el menor costo posible. La naturaleza del ajuste obligará a actuar, como es lógico, sobre el empleo público, reduciéndolo y ajustándole a las necesidades reales del servicio.

2.  Cierre de las ruinosas empresas publicas. Muchas creadas para colocar a amigos y políticos afines. La mayoría pierde dinero y, por consiguiente, no son privatizables.

3.  ¿Freno a la inversión pública ?. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ya ha anunciado que la inversión pública bajará un 40 por ciento este año, lo que apunta a 6.000 millones menos. ¿Es esta la solución ?.

Recortar la inversión pública es lo más fácil, aunque es cierto que es pan para hoy y hambre para mañana. Los recortes deben ser racionales, pensando en el efecto dinamizador/multiplicador de la economía, preguntándose: ¿incentivan la inversión y el empleo privado?. Hay que evitar toda aquella inversión faraónica e improductiva (aeropuertos sin aviones, parques de atracciones, polígonos industriales sin empresas, metros y tranvías en ciudades pequeñas, etc., etc. etc.).

Hay que impulsar las inversiones que favorezcan el desarrollo económico y empresarial (corredor mediterráneo para potenciar el transporte por ferrocarril, ayuda e inversión eficaz a la exportación, inversión a la creación de empresas, inversión en I+D+I, etc. He dicho impulsar las inversiones, NO SUBVENCIONAR A FONDO PERDIDO. Ya saben, lo que se regala no se valora y se despilfarra. Por consiguiente, esta inversión tiene que ir como financiación a la empresa privada en forma de prestamos /créditos a plazos y condiciones financieras adecuadas.

4.  ¿Copago en la sanidad y la educación?. Algunos expertos sostienen que abarataría los servicios y, como ejemplo, ponen el que la póliza media per cápita, sin medicamentos, cuesta 1.070 euros en la sanidad privada, por 1.800 en la pública. Incluso abogan por "el copago, la restricción de la oferta y dar entrada al sector privado”.

Como ya he comentado en alguno de mis artículos anteriores, el problema del mayor coste en estos servicios (sanidad y educación)  está en el abuso por falta de gestión de los mismos. Pienso que el estado puede seguir prestando estos servicios de forma eficiente y a un coste parecido al que podrían ofrecer las empresas privadas. En el caso de la sanidad, si acometemos medidas como la que propone José Ramón Pin (profesor del IESE), al reclamar  las centrales de compras nacionales, "que reducen un 30% el gasto en medicamentos de hospitales", la compra de genéricos (el que quiera otro tipo de medicamento que lo pague), o el seguimiento informatizado de las recetas de los enfermos (los medicamentos prescritos en recetas deben de cubrir “exclusivamente” el periodo de tratamiento) para evitar el derroche farmacéutico y evitar que en cada casa haya una pequeña farmacia.

5.  Cerrar las televisiones públicas. Son una fuente de gasto y derroche sin sentido. Hace tiempo deberían de haberse cerrado.

7.  Tijeretazo a los sueldos de los políticos y ex -políticos. habría que ajustar el numero de políticos en cada estamento, ajustando a las necesidades y labor realizada. Así mismo habría que reducir los sueldos de exparlamentarios, exministros, expresidentes, etc. no parece razonable que sigan cobrando grandes sumas cuando, muchos de ellos, terminan incorporándose  a consejos de empresas.
8.  Implantar una ley de transparencia. Por desgracia, "en nuestro país no existe rendición de cuentas. De ahí las corruptelas. La Ley de Transparencia es un mecanismo de reforma pero necesita de mecanismos para su implementación. Como he comentado hasta la saciedad, hay que llevar a cabo un plan de auditorias anuales, como está establecido en el ámbito empresarial y estos estados contables PUBLICOS, llevarlos al Registro Mercantil.

9.  Arreglar el sistema financiero español. Que está quebrado. La Comisión Europea ha alertado de que las reformas bancarias aprobadas por el Gobierno español cubren únicamente la depreciación de los activos inmobiliarios pero no tienen en cuenta posibles pérdidas por hipotecas y créditos a las pymes.

Entre 2008 y 2009 tanto en EEUU como en la mayoría de países de Europa, se procedieron a salvar la banca. Aquí ha habido que esperar hasta 2012 para dar solución a un problema que, según el Banco de España, no existía en nuestro país y éramos la envidia de Europa. Bueno, más vale tarde que nunca.

Hay que realizar una auditoria individualizada de cada entidad para saber el problema concreto de cada una. De esta forma conoceremos la magnitud del problema a nivel global y ha continuación solicitar la intervención de Europa para solventar este problema, vía financiación directa a las entidades, intervención del país, etc. Debemos de atajar de una vez este problema, porque con parches no terminaremos de salir de la crisis.

De cara al futuro, las entidades financieras  deben de tener un tratamiento equivalente a la empresa privada. Solo sobreviven las mejor gestionadas y las que generan un adecuado beneficio. Supervisadas sus cuentas por un B. Central para evitar las malas inversiones y deficiente gestión.

Ahora lo que hace falta es que, con la máxima urgencia, el dinero comience a bajar y darse a empresas.

Hace algún tiempo, un amigo, me contó en forma de chiste, una historia. Además hoy la he vuelto a ver en expansión dentro del apartado “análisis de Hódar.” Os pongo esta historia de forma abreviada:

“Llegó un turista a un hotel de un pequeño pueblo y dejó cien dólares de señal para reservar una habitación. El recepcionista salió corriendo con el dinero y le pagó al carnicero. Éste pagó cien dólares que debía a un ganadero y así sucesivamente, fue pasando el billete por distintas manos hasta que uno de ellos pagó en el hotel cien dólares que debía. Llegó el turista, al que no había gustado la habitación, cogió sus cien dólares y se marchó. En principio, no había pasado nada, pero todo el mundo había saldado sus deudas y sobre todo había circulado el dinero”.

Se admiten propuestas y sugerencias. Un saludo.